Pilar Comín Sebastián es una profesional polifacética, licenciada en Biología y Filología Árabe, que acumula más de veinte años de experiencia en corrección, edición, redacción y traducción. Autora de “Ortografía y gramática para Dummies” y del “Decálogo para encargar la corrección de un texto”, dirige el blog “Atutía para textos”. Además, imparte talleres y cursos en posgrados y másteres, promoviendo un uso preciso y riguroso del lenguaje en ámbitos editoriales y académicos, destacando siempre por su ética y compromiso con el lenguaje.
Usted es bióloga, lingüista, correctora y traductora. Se le presume, entonces, una gran capacidad de observación del detalle. ¿Qué belleza encuentra en las palabras?
Las palabras tienen la belleza de contar y explicar. No estoy de acuerdo en que más vale una imagen que mil palabras. Con palabras contamos lo que nos pasa, describimos un paisaje, detallamos lo que sentimos, describimos el sabor de una comida, pedimos perdón, ofrecemos ayuda, pasamos conocimientos, negociamos contratos, nos contamos chistes… Es fascinante la capacidad de entenderse que tienen los humanos; y también los malentendidos que se puede generar con palabras y con ellas desanudarlos. Los animales ven y oyen (al menos la mayoría de los vertebrados), pero los humanos se ríen y hablan, y eso lo cambió todo en la historia biológica del mundo.
¿Qué tipo de literatura es la que más disfruta corrigiendo? ¿Y como lectora?
Para corregir prefiero cualquier texto que no sea literario. En un texto de creación tiene que prevalecer lo que el autor ha querido (o ha sabido) hacer; la intervención del corrector debe ser mínima. En otro tipo de textos, lo que prevalece es el lector y que el texto cumpla su función, y ahí el corrector puede desplegar su mejor hacer.
Como lectora de narrativa, me gustan las novelas que avanzan y los ensayos que aportan un punto de vista que yo no tenía antes de leerlos.
Parece que estamos en un tiempo en el que la ciudadanía tiene un desencuentro cada vez mayor con las instituciones, con las empresas y con el resto de personas. ¿Tiene la lengua algún papel en esto? ¿Cómo puede la lengua ayudar al encuentro y no al desencuentro?
La lengua no tiene voluntad ni hace nada. Lo que las personas hagan con ella es reponsabilidad de las personas, no de la lengua. ¿Quieres hablar mejor y ser capaz de comunicarte con más precisión? Está en tu mano. La lengua es una herramienta. Puedes aprender a manejar o usarla mal; o no usarla.
Hemos avanzado como sociedad poniendo sobre la mesa palabras como feminismo, sostenibilidad, equidad… ¿Qué palabras nuevas cree que necesitamos construir para reflexionar mejor sobre nuestro futuro?
Lo que necesitamos es que la realidad social refleje de lleno esas palabras hermosas y que a menudo se toman en vano. No hay empresa que no se las dé de sostenible, pero, precisamente, parece que con invocar la palabra ya está todo hecho. El feminismo y la equidad también se demuestran con hechos, no nombrándolos y adjetivándolos. No me parece que haya que inventar palabras. Podemos decir todo lo que queramos con las que ya tenemos. Prefiero que las palabras surjan, si el hablante las necesita, porque haya realidades que nombrar. El proceso al revés es artificial. La lengua creada desde arriba siempre es una imposición y tienen voluntad manipuladora.





Recientemente, ha estado en Puerto de la Cruz con un taller dentro del proyecto CLiMA, Creación Literaria por el Medioambiente. ¿Cómo cree que la literatura puede ayudar a sanar nuestra huella en el medioambiente?
No creo que pueda hacerlo de ninguna manera. La huella de la especie humana solo se reduce (no se sana ni se evita) reduciendo el consumo. Todo lo demás son fuegos artificiales. Otra cosa es que haya obras literarias que contribuyan a la concienciacion ambiental o que aborden de manera seria, o profunda, o entretenida, la crisis climática.
Su taller ahondó en la corrección de textos. ¿Qué tal resultó la experiencia?
El taller fue magnífico. Mis talleres se basan en reconocer errores lingüísticos y dar con la solución para cada uno de ellos. Cuando los asistentes se esfuerzan en detectar el error, el taller es mucho mejor porque aprenden más y porque nos divertimos todos. Pues bien, en el taller en Puerto de la Cruz los participantes no pararon de aportar propuestas. Estaban muy motivados e interesados. Y, por lo que me han dicho, salieron contentos de lo aprendido.
Sabemos que ha intentado subir al Teide en dos ocasiones, ambas sin éxito por culpa del tiempo. ¿Qué frase elegiría para esta situación?
Preferiría no echarle la culpa a nada. El Teide está ahí con sus circunstancias y soy yo la que quiere subir. Con los vientos y, en general, con todos los fenómenos atmosféricos y el medio natural, hay que ser humilde y saber que será cuando se pueda. La frase se la dije al Teide las dos veces que no me dejó subir: Volveré.





