Antes de nada, felicidades por el éxito que está teniendo la película. ¿Cómo se sienten al ver que el público sigue asistiendo a las proyecciones y que incluso se añaden nuevos pases por la alta demanda?
La verdad es que estamos muy contentos y entusiasmados de que el público siga viniendo a ver la película. Lógicamente, un premio siempre brinda una mayor difusión y actúa como un altavoz para las películas más pequeñas. Poder ver cómo en el Puerto de la Cruz la sala se llena e incluso organizan otra función que vuelve a llenarse, para nosotros es maravilloso. Además, se trata de un público que siempre ha apoyado un cine diferente, un cine más autoral y crítico. Tener un público así, aquí en Puerto de la Cruz y en el norte de la isla en general, es una gran suerte.
Nosotros estamos disfrutando mucho de esta experiencia y ojalá podamos seguir construyendo películas y proyectos para presentarlos aquí. También esperamos que Puerto de la Cruz y el norte de la isla sigan generando eventos culturales donde quienes hacemos cine o cultura en general podamos difundir nuestro trabajo.
Mencionabas la importancia de un premio como el Goya que, además de dar visibilidad, reconoce proyectos realizados desde pequeñas productoras que abordan temas de gran relevancia. ¿Cuál es tu perspectiva sobre esto?
Creo que hoy en día es complicado porque, en general, el cine se orienta más hacia producciones comerciales. Los cines buscan otro tipo de películas y el público también. Quizás se está perdiendo parte de la cultura cinematográfica: la comprensión de las narrativas y de los tratamientos cinematográficos más artísticos.
Aquellos de nosotros que hacemos un cine más autoral, más pequeño y tradicional, vinculado a lo artesanal de alguna manera, enfrentamos ciertas dificultades. Sin embargo, las emociones que se transmiten a través de una película siempre despiertan algo en el público, logran tocarlo, y cuando eso ocurre, la difusión de la obra se facilita.



Si además tenemos la suerte de obtener reconocimientos internacionales en festivales o premios nacionales como el Goya, es algo que nos beneficia mucho. Sobre todo, es un reconocimiento al trabajo de todo el equipo que ha dedicado tantos años a la producción. En nuestro caso, llevamos casi 13 años con este proyecto, y concluir de esta manera tan exitosa es realmente maravilloso. Pero también soy consciente de que esto no siempre ocurre; he trabajado en muchas películas donde estas cosas no pasan. Así que ahora nos toca disfrutar este logro mientras lo tenemos.
Hablando de la creación cinematográfica en Canarias, ¿qué opinas sobre iniciativas como el programa Rueda de la Academia de Cine que busca incentivar la profesionalización del sector y no únicamente aprovechar los incentivos fiscales para producciones audiovisuales?
Creo que el Puerto de la Cruz ha desarrollado una política cultural muy buena desde hace muchos años, con una planificación que apuesta por la cohesión social e integra la cultura de manera inclusiva. No se trata solo de promover una cultura de élite, sino de involucrar también a la población general.
En este sentido, el trabajo de técnicos y técnicas increíbles ha sostenido la posibilidad de que existan proyectos como el programa Rueda de la Academia de Cine. Cuando un proyecto de este tipo llega a un lugar con una base cultural consolidada y personas que valoran la cultura, se facilita mucho el proceso.
La Academia de Cine no elige cualquier lugar, y el hecho de que esta residencia se realice aquí en el Puerto de la Cruz tiene un gran valor. Este es ya el tercer año que se lleva a cabo, y creo que tienen intención de continuar. Eso quiere decir que algo se está haciendo bien en el Puerto de la Cruz.





